Todxs alguna vez nos hemos preguntado por qué nuestrx amigx X siempre acaba con una persona que le trata mal. O como dice @lavecinarubia: y si no lx tienes, eres tú. Para responder a esta pregunta me quedo con la frase: “tenemos el amor que creemos merecer”.
Y así es, nos sentimos atraidxs por las personas que van a aportarnos exactamente lo que creemos merecer.
Y podéis pensar: “pero no es lo que yo quiero”, “yo deseo que me traten bien, ser respetadx, correspondidx, …”. Y todo esto puede ser cierto pero una cosa es lo que deseas conscientemente y otra por lo que te sientes inconscientemente atraidx. Entre estas dos, la que más poder tiene es la segunda. El poder de la atracción, tu deseo inconsciente. Es esto lo que te impulsa a intimar con una persona determinada y a mantenerte en relación con ella.
Lo que nos atrae nos viene condicionando desde nuestra infancia. En los primeros años de vida, a través de la relación con tus padres, aprendes el concepto de amor y qué tipo de amor es el que te mereces. Es decir, el tipo de apego que has vivido en tu infancia (el cariño observado, amor recibido, amor anhelado, lo que se nos ha pedido o negado) y cómo esto se transforma a través de tus experiencias de vida, crean en ti el concepto de amor (lo que ahora entiendes por amor).
Y es este concepto de amor y la creencia de qué tipo de amor te mereces lo que va a determinar el tipo de personas que te van a atraer. Las características de las personas que te van a atraer van a ser las adecuadas para tener el amor en base a tu creencia aprendida, en base al tipo de apego vivido.
Por ejemplo, aprendiste que cuando ayudas a la otra persona y cubres sus necesidades recibes amor, por lo que cuantas más carencias pueda tener la otra persona, más oportunidades tendrás de demostrar todo lo que puedes darle y, por consiguiente, más te querrán. Entonces, te buscarás a una persona con carencias para poder cubrir y tu amor se basará en dar y no en recibir. Aquí tu deseo puede ser el que quieras: “yo también quiero que me den, que se preocupen por mi, que me cuiden” pero tu forma inconsciente de entender el amor es que “me quieren cuando doy no cuando recibo” por lo que te mantendrás en este tipo de relación donde tu creencia se alimenta.
Otro ejemplo, tus padres no tenían tiempo de cuidarte y directamente esto tuvo como consecuencia que tú no recibieras la atención, dedicación y amor que necesitabas. Esto se implantó en ti con una creencia que dice “no me merezco amor”. Cuando eres adultx y comienzas a tener relaciones, hay un deseo en ti de recibir este amor pero esta creencia te impide vincularte con personas que realmente puedan quererte y darte lo que quieres por lo que te manejarás mejor en relaciones con personas que no te traten bien y que no te quieran.
Podríamos poner millones de ejemplos más y todos ellos nos dirían lo mismo: A través de cómo nos quisieron, aprendimos a querernos y buscamos que nos quieran igual.
Si el concepto de amor es sano, si nos queremos adecuadamente, buscaremos fuera lo mismo. Si el concepto de amor es insano, si nos queremos mal, buscaremos fuera lo mismo.
El cómo nos quisieron no podemos cambiarlo, podemos aceptarlo. El cómo te quieres es lo único posible (aunque difícil) para poder cambiar. Cambiarlo para facilitarte la oportunidad de llegar a darte y que te den lo que realmente deseas y no quedarte con lo que estás condicionadx (condenadx) a recibir.
Aquí, me gustaría citar la típica frase (pero no por ello menos importante) de “para que te quieran antes tienes que quererte tú” creando una modificación: “para que me quieran como yo quiero, antes tengo que quererme como quiero que me quieran”.
Prácticamente es imposible llegar a recibir de una pareja el amor que deseas si no te quieres, te tratas, te hablas, te respetas, te cuidas, te entiendes tú de la forma en que deseas.